Currículum

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en plena calle León y Castillo, a la altura del edificio del Banco de España. El 1 de abril de 1967, de madrugada. A mi padre no le dió tiempo a llegar desde Guía hasta a la Clínica Santa Catalina, antes se pasaba por Tenoya para llegar a Las Palmas de Gran Canaria y eso aumentaba el tiempo consideráblemente. En fín, me tocó nacer en el coche de mi padre (un Fiat 1500 de color azul marino), en plena calle. Después de todo tuve suerte al tener un médico como padre; aunque si no hubiese estado allí segúramente hubiese nacido igual de bien que como lo hice. Somos cinco hermanos, y mi madre siempre dice que fue el mejor de sus partos ya que yo estaba ansioso por salir a la vida. Según ella ni se enteró.

Mi infancia transcurre entre Santa María de Guía y Arucas. Mi madre es de Arucas y mi padre de Guía. Una vez que tuve los añitos suficientes como para ingresar en párvulos mis padres decidieron que la mejor educación debía recibirla en un buen colegio y me inscribieron en el Colegio de "San Juan Bautista de La Salle" (Arucas). Allí cursé mi EGB, con sólo varios cursos en el que entonces se llamaba "Colegio Público Carrero Blanco" - en Guía - Hoy lleva el nombre del que era mi tío político ("Nicolás Aguiar"), casado con la hermana mayor de mi padre, Blanca Padrón León.

Las estancias prolongadas en "Visvique" (Arucas) o los veranos en Agaete y la costa de Bañaderos alimentaron en mí una especial sensibilidad para las formas del paisaje. Una vez terminada la EGB con muy buenas notas me matriculé en el I.N.B. de Guía. Fué ésta una etapa de descubrimientos adolescentes, y fué ahí en donde ya a mis quince años sentí algo especial por la Filosofía, me estimularon mis lecturas literarias constantes, las idas al Río y otros parajes, descubrí la música y desarrollé mis primeras sensibilidades estéticas con cierto fundamento, plasmándolas. Para cuando terminé el C.O.U. ya sabía que quería seguir el camino al pensamiento, y tras obtenerlo y realizar la Selectividad en la Universidad Politéctica (aún no existía la actual U.L.P.G.C.) marché a Tenerife en el verano de 1986. De la época de adolescente, coincidente con mi época de Bachiller, nunca olvidaré mis veraneos intensos en Lanzarote y el conocimiento que tuve de César Manrique y de su persona. A quien admiraba y respetaba. Nunca le agradecerá bastante sus consejos.

Una vez matriculado en la Facultad de Filosofía y CC de la Educación (estudios de Filosofía) comencé un itinerario personal y académico muy interesante. Mis estudios siempre fueron fruto de mi vocación. Nunca me planteé que iba a suceder más tarde aunque siempre creí, y creo, que la filosofía debe ser imprescindible para la formación de la persona y que, por tanto, se debe enseñar en los planes de estudios. Tras terminar dichos estudios comprobé, con una gran decepción, que las opciones para el acceso a la enseñanza de aquello a lo que tan vocacionalmente me había dedicado durante muchos años - casi en exclusiva - eran mínimas (listas cerradas en la Consejería de Educación, en años, por ejemplo).

Eso hizo que para ganarme el pan tuviera que trabajar en otros trabajos y así lo hice. Con tan buena suerte, no tanta económica, que al dedicarme al sector de las Artes Gráficas pude comprender, desarrollar, experimentar y explotar unas ciertas dotes artísticas que casi tenía ya olvidadas. Retomando mi labor en la pintura que había iniciado allá por mis 17 o 18 años, justo cuando comenzaba la carrera en Tenerife (ULL). Esta época abrió en mí la increíble combinación que se produce en quienes explotan su creatividad y la desarrollan teniendo, como complemento, una intensa formación y producción.

La suerte fué que encontré y dispuse de numerosas herramientas para la creación que, a su vez, me retroalimentaban la inspiración - En ese sentido fuí un privilegiado para la época (Ahora todo el mundo habla de cierto software que, incluso, no conoce en profundidad - vivimos en una época donde "todo el mundo" es "creativo/a" o "diseñador/a gráfico" - da un poco de risa, la verdad). De esta época nacen mis primeros cuadros digitales. De esta época y de la velada amenaza que mi madre me hacía cada semana en tanto que debía elegir entre los cuadros montados en bastidores o seguir residiendo en su casa. La cosa quedaba bastante clara.

Mientras tanto seguí realizando los estudios de rigor, mientras trabajaba y pintaba (C.A.P. en la U.C.M. etc.). Al mismo tiempo, dado que eran mis herramientas creativas, profundicé en mis estudios de base informática y tecnológica. Titulándome en un par de cosillas de éstas. - Cosa curiosa que más tarde, incluso, terminara haciendo servicio técnico de informática a varias empresas para las que trabajé. A comienzos de los años 90, y simultaneándolos con mis estudios de Filosofía y la Pintura (una época de creación incesante que me resintió la espalda), comencé estudios de Postgrado en la U.C.M. de Biblioteconomía y Archivística - convirtiéndose éstos en mi mayor fuente de ingresos más tarde - que concluí en esos mismos años, incluso antes de terminar los de Filosofía.

Los años posteriores se intensificaron en la Pintura, y ya casi plenamente dedicado, como profesional de la Documentación (Responsable de varios Servicios de Documentación en diversas entidades). Estos últimos años han recogido la madurez técnica adquirida en épocas anteriores, con la propia de las experiencias de la edad y el hacer profesional.

Si bién alguien pudiera calificar mi  pintura, por ejemplo, de "expresionista"; a mi me resulta del todo indiferente, ya que cuando me pongo a crear nunca tengo en consideración lo que he podido ver en innumerables láminas de Arte que han pasado por mis manos, la ingente cantidad de tratados de Filosofía del Arte que he podido leer, mis visitas a Museos en Madrid, Valencia o Barcelona, etc. Más bién me aislo y me inspiro en mis propias experiencias, las endógenas. Lo otro es sólo técnica empleada y que de por sí no es elemento suficiente para el acto creativo, de ello sólo puede decirse que se alcanza un cierto dominio, poco más. Les presento una obra que, para mí, es acabada. Madura, cerrada a fuerza de mantener un cuadro durante meses o años hasta darlo por terminado, en esa intuición que me dice cuando éste ha podido llegar a su fín.

Un abrazo.